Bruma

Bruma 2018

En Bruma, el objeto es en sí mismo una instalación que remite no sólo a
una serie de recuerdos emotivos sino a ese paisaje humano y social que
se desvanece en el ámbito doméstico. El estado inmutable del locero
con la vajilla centenaria velada por una membrana plástica apenas
permite intuir la presencia de objetos que entrañan un ritual. Cano
inhabilita el menaje y le otorga una condición de paisaje que se refuerza
con la frase “Vallado de huertos y flores” tomada de un poema de la
escritora Dulce María Loynas. Tal como lo hizo en Sucesión en 1998, la
artista funda una alegoría a lo que ya no está. La artista literalmente
asfixia la posibilidad alguna de volver a aquellas ceremonias
tradicionales.

Érika Martínez Cuervo Curadora. Investigadora

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